sábado, 28 de junio de 2025

El día más feliz

 El día más feliz


Feliz cumpleaños. Aún quedan muchas cosas por venir, a pesar de todo lo que ya has pasado y la cantidad enorme de cosas que has cambiado desde dos años atrás. Espero poder ser un pilar que te ayude a sostenerte y crecer en este viaje, así como espero siempre poder estar a tu lado. ¡Vamos por muchas aventuras más juntos!


Te amo mucho. Feliz cumpleaños <3





Trascendencia

 Trascendencia


Estuve antes de que no estuvieras, y estaré cuando no estés. Cuando necesites de alguien, estaré acá. Hui una vez cuando no estaba preparado y me lo reprocho desde ese momento. Aún cuando no me quieras ver, estaré ahí. Porque yo también estaba atrapado y tú me ayudaste a salir, y me diste la fortaleza necesaria para salir con tanta energía que siento que el mundo es mío. Cada vez que se trata de ti, cualquier barrera que existiese desaparece de mi vista. Cuando no conoces el amor, no sientes que lo necesites. Pero una vez lo conoces, es imposible olvidarlo, y cuando estamos sin él nuevamente, entramos en desesperación, por más rígidos que seamos. Consciente o inconscientemente buscaremos tenerlo de nuevo, o aunque sea reemplazarlo. Ese es el vacío que sientes, el que nunca se llenaba. Ese vacío que no te dejaba comer ni dormir en ese momento, que hacía que el frío se intensificara cuando no había absolutamente nadie.


Eso que llamas "conveniencia", no es amor, pero sí es una consecuencia del amor, mas no una causa o una razón para sentirlo. Ninguna relación donde no sientes que obtienes un beneficio es positiva, y el beneficio va más allá de lo material, es una sensación de pertenencia, donde la otra persona hace un lugar especialmente para ti con mucho esfuerzo, porque te quiere en ese lugar. Aferrarte a relaciones unilaterales sólo te hace daño. Y cuando estás acostumbrado a ese tipo de relaciones es tan difícil dejarlas ir que parece imposible; no porque no quieras, sino porque están incrustadas en tu ser. Pero cada relación es diferente, y entender que esas relaciones son diferentes te ayudará a dejar las costumbres de esas relaciones atrás. Los humanos somos espejos; vemos en los demás nuestros defectos, pero también podemos reflejar lo que los demás son a ellos mismos. Si una persona te da amor genuino, tarde o temprano lo reflejarás, y conocerás la dicha de amar de verdad. Sólo debes dejar lo que te lastima atrás, y mirar hacia adelante.


Estamos atrapados ambos ahora. Así que, para bien o para mal, te has visto forzada a cambiar, así como yo. He cambiado tantas cosas que sería irreconocible a mis propios ojos hace años, aun sin embargo no siento más que alegría de que sea así. A mis ojos eres un ángel, a mis ojos estás por encima de todo, así como un día lo quisiste estar, pero a diferencia de los demás, yo fui quien te puso ahí en mi mente. Porque te acepto como eres, como quieres ser. Eres el ángel que un día, en un gesto al cual quizás ni le diste importancia, le tendió la mano a un idiota de miles en este mundo, y le abrió los ojos un poco para regalarle la dicha de sentir. Tú me ayudaste a trascender, y como consecuencia, me haces querer ayudarte a trascender a ti. Tú me diste tus ojos, y es hora de que yo te dé los míos. Déjame llevarte fuera de este mundo y borrar todo lo demás por lo que falta del camino, empecemos desde cero y creemos una historia mejor. 


Ayúdame a darte tu día más feliz.

Colapso

Colapso


Mis ideas son claras como el agua. Mis acciones, siempre coherentes conforme a mis palabras. Mi comportamiento es impecable, como una princesa. Mi apariencia, idónea, bella, siento las miradas de todos aquellos que me ven por la calle. Mi moral, donde yo estoy, por las nubes. Soy perfecta. ¿Por cuánto tiempo mas debo serlo? ¿Por cuánto tiempo podré sostenerme? No lo sé. Pero sé que debo seguir hasta que no pueda, y no me importa cuándo llegue ese momento, porque nada más importa. Todo dejó de importar. Soy una con el mundo, con mi mundo. Todo está en su lugar, como debería estar. La estupidez y doble moral están, son necesarias, deben estar allá abajo, deben halagarme. Soy la cúspide de la pirámide, lo más alto, inalcanzable como el sol. Soy todo. Todos me verán así. Cuando me vean hacia abajo, me pondré tan arriba que no tendrán opción. Me respetarán y nunca me volverán a intentar molestar o lastimar. No seré decepcionada por nadie, porque no esperaré nada de nadie... Nadie sospechará de que no valgo nada, de que estoy vacía, de que me siento débil. Me he entregado totalmente a esta vida vacía. Ya no importa, pero seguiré andando, porque nunca les daré el placer de verme caer. Jamás me abriré a nadie. Jamás volveré a confiar en nadie. Jamás dependeré de nadie...





Orgullo y decepción

 Orgullo y decepción


Hay una diferencia ridículamente amplia entre ser y estar orgulloso. Casi todas las personas son orgullosas, podría decirse que están orgullosas de sí mismas y su mediocridad, de no haber logrado nada importante en esta vida; ni siquiera algo importante para sus seres "queridos" o para sí mismos. La forma en que la gente orgullosa piensa es enredadiza como una tela de araña, que van tejiendo poco a poco hasta que finalmente acaban dando vueltas en los mismos ideales. La gente orgullosa es gente cerrada a sus propias opiniones, por más mal que estén. Por más que esa gente me cause repulsión, no puedo hacer nada contra su orgullo, el cuál es más fuerte que el acero, y a la vez más frágil que el cristal. ¿Pero por qué querría hacer algo si ese tipo de personas se dañan a sí mismos más de lo que nadie en la vida los dañará? No lo sé, quizás sea porque me enferma ver tanta gente hipócrita merodeando por las calles de mi mundo. 


Por otro lado, está la gente que se siente orgullosa. Sí, esa gente igualmente asquerosa y nefasta a la que le gusta atribuirse el crédito por las acciones que realizan otras personas. Esa gente estúpida que le brinda su lástima a gente que se muere por recibirla, como si de agua u oxígeno se tratase. Afortunadamente nunca tuve que lidiar con ese tipo de personas. Nadie intentó jamás robar el crédito de mi trabajo, así fuera porque no le dieran valor. Aunque intenté hacer algo valioso siempre, sé que lo que hago tiene un valor enorme... Y no necesito que nadie me lo diga para saberlo.

En aquel entonces yo era una peste más, también buscaba validación. Hacía lo que fuera por hacerla orgullosa, pero siempre había una excusa, un pero, un error, algo que lo desmeritara completamente. Es difícil hacer orgullosa a una persona orgullosa, que ya tiene su orgullo fijado en sí mismo. Mi trabajo siempre se recibió de la peor forma, pero gracias a eso me esforcé y pude hacer un trabajo de calidad sin la ayuda de nadie. Yo sola superé al enjambre de alacranes en el que estoy, aunque no quieran verlo. Aunque ella no quisiera verlo, a pesar de que cualquier cosa que hiciera le decepcionara...


Pero no aprendí sino hasta mucho después cómo es esa gente. Te consumen lentamente, drenan tus ganas de hacer algo, o de tan sólo existir. No recuerdo cuántas veces habré entrado en ese estado, o por cuánto tiempo permanecía así hasta que volvía a retomar la conciencia, o parte de ella. Pero en esos momentos en los que parecía un robot era cuando mejor me iba; probablemente porque no mostraba ninguna emoción en absoluto y ellos asumían que yo estaba bien, o quizás porque no recuerdo bien lo que pasaba cuando me inducían en ese trance, y lo que sea que pudiera recordar como algo malo se desvanecía inmediatamente de mi memoria.

En algún momento, después de volver siempre al mismo punto a pesar de intentar muchísimas cosas distintas, empezó a surgir una pregunta dentro de mi cabeza... ¿El problema soy yo? Suena ridículo, ¿verdad? Ahora soy yo una de esas niñas estúpidas y despreocupadas que sólo quieren atención. Pero yo soy diferente a ellas y lo seguiré probando mientras viva, así que me lo guardaré para mí. Aún así... No dejo de preguntarme por qué a mí me va tan mal siendo que me esfuerzo el doble, o quizás el triple, de lo que cualquiera de esas babosas se ha esforzado jamás en su vida. Todo lo que alguna vez intenté para hacerlos felices dejó de tener sentido alguno después de que no sirviera. Dejé de preocuparme por esas cosas que, al final de cuentas, no me servían en nada. Los estudios, socializar, aprender, todo es inútil. Lo único que ellos quieren es que parezca perfecta según su propia definición de perfección: cuando no lo hago, los decepciono. Y cuando lo hago también... Entonces, ¿qué estoy haciendo mal? Todo lo que hago son cosas que aprendí de ellos. Desde pequeña aprendí que debo conseguir lo que quiero actuando de tal forma que la gente sienta la necesidad de dármelo. Incluso funcionaba con ellos en un principio, pero ya conocen mi estrategia. Mi forma de ser y relacionarme con los demás es la forma en que ellos me enseñaron, pero no les basta. Lucen decepcionados, así como todas las personas siempre me decepcionan a mí. ¿Soy yo también una decepción? ¿Por qué no puedo hacer nada bien?





Amor, entre otras cosas...

 Amor, entre otras cosas...


Entre otras miles de cosas que la gente siente, yo también siento amor. ¿Qué es el amor? Es una sensación de comodidad generada por la costumbre y la conveniencia, nada más. Un animal se encariña con una persona que le da comida y lo cuida, mientras que nosotros nos encariñamos con personas que nos convienen y con las cuales estamos acostumbrados a estar. Yo me encariñé con mucha gente, yo los amaba a todos, pero en cuanto se acaba la conveniencia, se acaba el amor. Puede ser una situación estresante, una emoción pasajera, la falta de necesidad, el aburrimiento, y un sinfín de cosas más; el punto es que el amor tiene su fin. Así también ha sido mi relación con cualquier persona por la que he desarrollado afecto, absolutamente todos aman de la misma forma. Hasta que un día conocí un tipo de amor raro, que parecía más macabro que cualquier otro. Un amor tan cruel no debería existir, un amor aparentemente desinteresado. Era muy difícil leer qué quería de mí, pues siempre me daba la razón y me decía lo que yo quería escuchar, pero nunca tomó nada de mí. Estoy segura de que planeaba tomar hasta la última cosa que yo tuviera cuando menos lo esperara, quería que bajara mi guardia. Hice bien en alejarlo. Él se alejó por sí mismo antes que yo lo alejara, y justo en el momento en que más vulnerable me sentía; es claro que no quería estar acá de todas formas, y si no puede aceptarme como soy, entonces nada lo hace diferente de la demás escoria que ronda por el mundo, viviendo de las apariencias y rogando por atención. JAMÁS voy a caer tan bajo. Sí, jamás...


El amor lastima. La gente que habla tanto del amor y que se muere por un poco de él es gente que nunca lo ha tenido, gente que sale corriendo apenas les dan tan sólo una gota de ese deseado elixir, porque no saben cómo procesarlo y cómo responder a él. Sus palabras falsas de afecto se traban entre su lengua afilada y sus colmillos venenosos. Su expresión facial se ve tan genuina como aquellas mujeres con maquillaje excesivo mal aplicado y gustos excéntricos afines a la gente en su entorno, que sólo buscan y ruegan por un poco de atención de los demás. Sé cómo fingir una sonrisa, y sé cuando una sonrisa es fingida. Me queda claro que ninguno de ellos sabe lo que es el amor, porque si lo supieran, huirían de él. El amor siempre acaba, y cuando acaba se convierte en sufrimiento. En el mejor de los casos acaba con la muerte, pero rara vez ocurre ahí. Alguien como yo, que debe luchar día tras día para tan siquiera sobrevivir, no tiene tiempo de entretenerse con juegos de niños como ese. 

Me da asco tener que despertar cada día, sólo para ver sus rostros. Siempre sonrientes, siempre bien, ignorando los problemas con los que lidian y agravándolos como consecuencia intrínseca de su mera personalidad, una personalidad que trata de imitar la fantasía, pero que sólo se ve caricaturesca en medio del mundo real. Nadie puede ser tan feliz en verdad, nadie puede sonreír siempre, y me harta que aparenten lo contrario. Yo jamás he podido sonreír así por tanto tiempo; mis momentos de felicidad son tan efímeros como el tiempo mismo, y al igual que el tiempo, se van para nunca volver. Quedan atrapados en mi memoria nublándose paulatinamente, hasta que se convierten en versiones distorsionadas, casi irreconocibles, de la realidad que alguna vez viví. Todo para ser eventualmente olvidados una vez que ya no importan. Esos momentos no importan, son el pasado, son breves, son ridículos. La gente feliz es ridícula... Y más aún la gente que intenta no ser feliz viviendo en un paraíso. Esa gente es la peor, es la gente que menos puede hablar de amor. Gente que no sólo ruega por amor y atención, sino que también quieren creer que saben y conocen todo, cuando son totalmente ciegos ante la cruel realidad en la que vivimos, una realidad donde sólo sobrevive el más apto. Yo soy la más apta, porque me he adaptado a sobrevivir en esta pocilga asquerosa en la que vivimos, y por más que cualquier persona me intenta herir, yo sigo acá, atrapada y sin opción de huir, pero sigo acá. El suicidio es para los cobardes, el afecto para los inseguros, y la atención para los inútiles sin cualidades destacables. El amor verdadero, se sufre.


El amor verdadero, soy yo.

viernes, 27 de junio de 2025

Emociones

Emociones


A veces siento que me sacas de este mundo a otro, uno donde sólo tú me has llevado y del que no puedo ni quiero salir. Desde ese mundo, puedo ver este mundo en el que estamos de forma diferente. Las personas, las cosas, los acontecimientos, todo es exactamente igual, mas sin embargo todo lo percibo tan diferente... Un día te descubrí por casualidad del destino. Ni siquiera puedo decir que fue un encuentro de miradas, porque no sería sino hasta mucho después que tendría la oportunidad de ver esos ojos cafés como la avellana, que aparentan ser más claros de lo que son ante la luz del día y se vuelven oscuros, redondos, y tiernos, tal cual los ojos de un gato, en medio de la noche.

Desde que tuve la dicha de conocerte, me he acercado más a ti. Has sembrado dentro de mí una semilla, una pequeña semilla que ha germinado con la ayuda del tiempo y de los eventos transcurridos hasta la fecha. Todo lo que sé, es que empecé a regar esa semilla de a poco y me encariñé con ella. Las sustancias que dicha creación esparcía por mi cuerpo me hacían ver cosas que no veía antes, todo se veía colorido. De la nada, cosas que pensé que eran coloridas se volvieron grisáceas y aburridas, y cosas que creía monótonas tomaron un espectro colorido como un arcoíris. La luna se volvió hermosa ante la simplicidad de la Tierra, y quise huir a la luna contigo, sólo los dos, donde nadie nos hallara. Qué tonto era yo al no darme cuenta que mi visión tan distorsionada de la realidad no era más que el producto de las esporas venenosas que crecían dentro de mí, y se colaban e invadían mis ojos hasta el punto de nublar mi córnea, bloqueando la mayoría de la luz que alcanzaba a dar contra mi mirada y alterando la tonalidad de los pocos rayos de luz que apenas si podía percibir.

Como el anciano que soy relatando esta historia para aquellos que apenas crecen y no quieren seguir mis pasos, voy a retomar un punto que ya he tocado muchas veces. ¿Es repetitivo? Claro que sí, de hecho el repetirlo tanto hace que suene como si tuviera Alzheimer. ¿Es necesario? Absolutamente. Después de todo, si solamente soy un cúmulo de experiencias y conocimientos, ¿en qué me ayudaría ignorar o negar esas experiencias? ¿Qué es una galaxia sin las estrellas y el polvo estelar que la componen? Fue cuando me diste tu fruto que realmente supe qué eras. Después de haber germinado a costa de mí, te incrustaste en mi ser y usaste mis energías para darme ese fruto amargo pero adictivo como el alcohol. Intenté arrancarte, pero tus raíces se combinaron con mi sistema circulatorio, y nunca pude separarte de mí. Incluso después de romperte desde el tallo y tirarte lejos, seguías alimentándote de mí. Cuando menos me di cuenta, estabas nuevamente ahí, como si nada hubiera pasado. No me malentiendas, no fuiste solamente tú, fue la intensidad con la que te amé la misma que te hizo crecer de nuevo, la misma que te trajo de vuelta...

Volviste para seguir amargando mis lamentos. Lentamente las lágrimas de tristeza y compasión que derramaba se convertían en lágrimas de sufrimiento y desesperación. Podía sentir cómo cambiaba por dentro lentamente, no pudiendo hacer nada más que esperar al momento en que tuvieras suficiente, pero ese momento nunca llegó. Me di cuenta de cómo empecé a odiar eso que alguna vez tanto quise, pero aún así lo quería conmigo. Sabía que era una visión distorsionada, pero para ese punto no podría reconocer la realidad de la fantasía, aún si pudiera ver el mundo con mis ojos de antes, aquellos que veían todo gris. Esencialmente, te volviste mi droga más potente. Alteraste mi realidad y mi ser, y me hice adicto a ti, dejando todo de lado por tener más de "eso", "eso" que eres. Pronto las lianas y enredaderas espinosas brotaban de mis heridas, usando mi cuerpo como si fuera un simple títere y enterrándose profundamente en mí, para asegurarse de que me quede a tu lado por siempre y de destrozarme si me intento mover, alejar, u oponer aunque sea un poco de resistencia.

No pasó mucho tiempo hasta que, como un parásito necrótico, tomaste el control de mis pensamientos, mis discursos, mi conciencia, mi voluntad, mi "alma", mi existencia en su mera totalidad; me convertiste en el esclavo de tus órdenes y el complacedor de tus caprichos. Creaste una realidad para ti misma y me la presentaste como una realidad para mí. El pensamiento que más me induce insomnio en las noches, es el de imaginar el daño que tuvieron que hacerte en algún momento de tu vida para que sepas cómo dañar a una persona hasta su límite. Me hiciste, me deshiciste y me rehiciste. Me reconstruiste a tu voluntad y me sometiste. Ahora, desde acá donde estoy, al lado tuyo y sin posibilidades de estar en algún otro lugar, lo tengo claro. Quizás sea muy tarde, pero me he dado cuenta que no eres una criatura inocente que necesita de mi cuidado como yo creía, no; más bien eres un ser de eterna oscuridad que engulle todo a su paso, que nunca deja ver lo que realmente esconde dentro de sí mismo, y que sólo se preocupa por expandirse, sin importar cómo. Eres un espejo, reflejando absolutamente todo lo que soy hacia mí mismo. Reflejando cómo te dejé y volví, cómo convertí tus lágrimas de una muestra de dulzura en medio de tu desdén, a un momento amargo ocasionado por mí.

Mientras me conviertes en una parte de ti y doy mis últimos suspiros, me pregunto quién fue el verdadero victimario entre los dos. Miro atrás al mundo que solía conocer con nostalgia, melancolía, quizás rencor y uno que otro arrepentimiento, pero sin remordimiento alguno por lo que soy y lo que he hecho. Aunque quisiera sentir dolor para poder volver atrás y recordar el lugar del que vengo, no soy capaz de sentir tus espinas atravesándome de lado a lado cual aguja, pues ya no tengo juicio propio. Mis sentidos te pertenecen, junto a mi cuerpo, mis pensamientos, y todo lo que fui, soy, y seré. Justo antes de convertirme en el tallo de tu nuevo cuerpo, sonrío regocijándome de ser consumido por ti, porque aunque esté roto en mil pedazos, todos esos pedazos pertenecen al mismo lugar, un lugar que puedo llamar HOGAR.




Seguir explorando...



DIARIO SUICIDA DE UNA CHICA ETERNAMENTE SOLITARIA

Diario de una chica eternamente solitaria


No recuerdo cuánto tiempo llevo sentada en este lugar. Tampoco ayuda el hecho de que siempre hay algo que me distraiga, desde luces parpadeantes y ruido de fondo que me ayuda a no escuchar mis propios pensamientos, hasta el trance en el que cada persona en la que solía confiar me ha llevado. Dentro de mí, sé que tengo el control de los eventos en mi vida, sé que yo soy quien decide cómo acaban las cosas. En ese caso, ¿por qué acabaron así? ¿Acaso probé mi suerte más de lo que debí? No lo creo, siempre funciona sin problema. Esas personas que suelen presumir de ser mis amigos sin siquiera serlo, y esas personas que se hacen llamar buenas por el simple hecho de darme lo que necesito, todos me dan lo que yo espero de ellos sin yo siquiera mover un dedo. Yo soy quien tiene el control. Nadie más está por encima de mí.



Entonces, ¿qué es esto que siento? ¿Acaso estoy sintiendo? Mi cuerpo lo siente como nunca, pero... ¿Será que estoy dejando de sentir? ¿Qué es este vacío que es tan grande que es imposible de ignorar? ¿Qué es lo que quiero? Comida no es, la comida no me llena; y si no me llena, no sirve. Me sentía viva hace un segundo, más viva que nunca mientras mi corazón latía como un motor, y ahora late al ritmo de una llave de agua mal cerrada. Sé que siento, pero ¿qué siento? Era temor hace un segundo, ¿cómo podría una persona que me da lo que quiero hacerme algo así? ¿Acaso se cansó de mí y me quiere muerta? ¿Acaso soy un estorbo para ella? Eso sería ridículo. Pero... ¿Y si así fuera?

...

Creo que da igual. Por más que le doy vueltas no ocurre nada. Aparentemente lo he pensado por días, tanto que me siento agotada, y me empiezo a sentir fría. Supongo que el calor de mi sangre ya se desvanece, es hora de dormir y mantenerme caliente. Eso es, cuando duermo todo se acaba. Cuando duermo, nada más existe. Cuando duermo, nada existe, ni siquiera yo. Ya veré qué hacer al despertar. Sólo espero no verme mal después de esto, así no me dirá nada. Pero ese es un problema para la yo del futuro, por ahora sólo pondré mis videos favoritos de fondo y descansaré. No sé por cuanto, así que no me busquen. Me encerraré.

Hay cosas que quisiera no haber descubierto, y hay cosas que quisiera saber que quizás sea mejor que no descubra. La traición es traición cuando se descubre, y la traición siempre llega de quien menos te lo esperas. Así como él lo hizo, puede ocurrir donde y cuando sea... Quizás sea mejor alejarme de todos para evitar otra traición. A nadie le importa una traición que no te involucra, porque esa no es una traición. A nadie le importó, a nadie le importará. Pero no pasa nada, tengo una nueva perspectiva, unos nuevos ojos que me ayudarán a ver más allá. Estos ojos arden, duelen, me hacen llorar, pero a la vez me cuidan y me resguardan, así como todo lo que existe, nada puede cuidarte si no duele. También es bueno poder cuidarme yo misma, ¿verdad? Después de todo, ya vi lo que pasará si dejo que alguien más cuide de mí. Tengo que sobrevivir. Yo voy a ser la persona que cuide a esas personas que no se pueden cuidar a sí mismas, yo seré la persona que no pude tener.


Mientras más pasan los años más me convenzo de que tengo razón. Sé lo que hará y dirá la gente antes de que lo hagan, mas sin embargo estoy en una posición tan vulnerable que no puedo defenderme de sus acciones predecibles. No tengo otra opción más que ser fuerte. Pero eso me hace superior a los demás, personas tontas que se creen inteligentes... Aprendí a despreciar la falsa inteligencia y a callar la mía, a pasar desapercibida y a controlar mi ambiente entre la oscuridad. Mientras yo esté bien, ¿qué importa? No me importa esa persona egocéntrica que decía ser diferente tampoco, es más de lo mismo y lo probó al hacer exactamente lo mismo que los demás. No lo necesito, nunca lo necesité y nunca será así con nadie, por más que este vacío que llevo dentro de mí por lo que parece ser una eternidad me diga lo contrario. Lo reemplazaré, le mostraré que no lo necesito aunque no me pueda ver, y aunque yo me sienta sola, porque siempre me he sentido así de todas formas. Siempre he sido lo suficientemente fuerte. No necesito a una serpiente en mi vida. Yo elegiré a qué aferrarme... Yo la elegí, y voy a aferrarme a ella por eso mismo. Nadie me va a decir nada. Voy a probar que soy una persona de palabra, aunque eso signifique estar sola por siempre. ¿Cuánto es por siempre de igual modo? Ni siquiera creo que me quede mucho tiempo de soledad. No me importa, me aburre. Sólo esperaré a que acabe y haré lo que sea hasta entonces. Y lo haré sola, si todos se quieren ir dejaré que se vayan. Ellos tampoco importan. Si les importara, ya habrían hecho algo. Al menos ella hace ALGO, no hace NADA.


Aunque con ella y con quien sea me sienta sola también... Siempre he sido y seré yo, y solamente yo, yo sola.